¿Puede la oposición ser alternativa apoyando los Presupuestos del Gobierno? ( durante 4 años seguidos)

Eso mismo es lo que pretenden hacernos creer el PSE y Patxi López. Durante los cuatro años que ha durado la legislatura, el PSE ha apoyado los Presupuestos del Gobierno Vasco. ¿ Cómo se puede entender eso? Nos dicen que en clave de “responsabilidad institucional”. Aunque yo creo que se trata más bien de una operación de cálculo político. Lee más »
El criterio debe ser la necesidad, no la población

No sé si los proyectos que el Ayuntamiento de Cartagena va a presentar para ser subvencionados con cargo a los 8.000 miillones de euros que el Gobierno Central va a proporcionar a los municipios, van a ser los más lógicos y razonables para la ciudad. De hecho, no sé tan siquiera si el camino elegido por Zapatero , con la concesión de estos créditos ,es el más adecuado; no parece que vayan a crear un empleo que pueda perdurar más allá de la ejecución de las propias obras municipales. Lee más »
Las partes y el todo

El axioma que afirma que la suma de las partes es igual al todo, no se puede mantener siempre, especialmente si hablamos de política territorial española, aunque, cada vez más, lo de española es un decir. El espectáculo al que hemos asistido ayer y hoy en La Moncloa -como tal se puede considerar, pues han habido funciones de mañana y tarde con el Presidente Zapatero recibiendo a los Presidentes Autonómicos- no ha tenido desperdicio. Lee más »
El Consejero Sotoca empieza con mal pie
Constantino Sotoca debe crecer en credibilidad
Las buenas impresiones que causó el nuevo Consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca, se han desvanecido rápidamente.Las declaraciones en las que mostraba su disposición a establecer un diálogo para negociar aspectos que propiciasen la mejora de la Enseñanza Pública en la Región, han quedado en entredicho esta misma semana. Lee más »
Un punto de vista distinto sobre el zapatazo a Bush

Esto es lo que ayer publicó Arcadi Espada en EL MUNDO.
La mamarrachada del periodista iraquí que tiró sus zapatos al presidente Bush ha desencadenado una alegría prácticamente general. Una alegría similar a la de los disturbios griegos, que como tantas otras veces es inversamente proporcional a la distancia de los alegres, y de su hacienda, respecto al lugar de los hechos. Porque un zapatazo en plena cara, como efecto colateral de los probados reflejos del presidente Bush, tornaría ipso facto el alegrón en justa ira razonada. El fallido zapatazo ha puesto a prueba una vez más la milagrosa capacidad retórica de la sinécdoque («Irak despide a Bush a zapatazos»); ha permitido que los occidentales reciban una nueva lección de orientalismo kitsch (”No hay peor agravio para un árabe que tirarle los zapatos”, han dicho las crónicas como si Bush fuera árabe) y en la boca supremamente inmoral de los más apasionados se ha celebrado la emergencia (¡al fin, tras decenas de miles de muertos!) del héroe que va a simbolizar el rechazo a Bush, a la invasión y a la matanza. Lee más »
