Tocata y fuga de Ibarretxe
Tocata y Fuga de Ibarretxe
Germán Yanque , en ESTRELLA DIGITAL
La línea argumental del testamento de Ibarretxe tiene tres elementos. En primer lugar, que él ha ganado las elecciones, como si eso le diera derecho a gobernar y convirtiera en traición otras combinaciones. Sólo se puede mantener ese punto de vista desde el desconocimiento del sistema parlamentario y desde la propia incoherencia. No se elige lehendakari en las urnas, sino parlamentarios que deben arbitrar una mayoría y eso, sencillamente, es lo que ha ocurrido. Hay una nueva mayoría y López gobierna la comunidad autónoma. Si, además, fuera mínimamente coherente con su equivocada concepción del sistema parlamentario, el PNV debería renunciar al gobierno en Álava, ya que en las elecciones a las Juntas Generales de 2007 fue el tercer partido por detrás del PP, que ganó los comicios, y del PSOE. De paso, debería renunciar también, a favor del PSOE, a la Diputación Foral de Guipúzcoa, ya que fue batido en las urnas por los socialistas. La incoherencia del PNV es considerar que el poder nacionalista es legítimo, en esas circunstancias, en Álava y Guipúzcoa y no en el Gobierno vasco el de los socialistas.
El segundo elemento es el de una supuesta mayoría ideológica a la que se enfrentaría el nuevo Gobierno de Patxi López arguyendo que sólo es posible porque la Ley de Partidos impide la presencia en la cámara vasca de Batasuna o sus diferentes alias. Para empezar, el Parlamento Vasco representa fielmente a la sociedad democrática vasca y sólo ha dejado fuera a quienes forman parte del entramado de ETA, una vinculación directa establecida judicialmente y por la evidencia cotidiana a la que, por cierto, se ha referido el PNV cuando le ha convenido. ¿Pero qué quiere decir Ibarretxe? ¿Qué sería más democrático, higiénico y saludable que gobernase él, incluso con el parecer contrario de buena parte de su propio electorado y partido, con el apoyo y la bendición de ETA? Lo saludable es que esa opción haya quedado fuera de la realidad y se despeje la más que tentación totalitaria que, de la mano de la banda y sus secuaces, ha alentado en las iniciativas políticas de Ibarretxe.
Y, por último, la constante referencia, enardecida, constante en el discurso del hasta ahora lehendakari, a que el acuerdo entre PSOE y PP es un “frente”. Un “frente” antinatural, insiste. Un “frente” contra la identidad del pueblo vasco, sigue. Esto último es una patochada etnicista que no merece mayor comentario. Lo otro es convertir en “frente”, es decir, descalificar retóricamente y sin justificación seria la opción que no sea la nacionalista. Un Gobierno nacionalista que excluye y maltrata a ciudadanos es, para el PNV, lo “natural”. El de los demás es un malvado “frente” contra ellos. Mientras, paradoja llamativa, PSOE y PP pretenden la normalidad, que no es otra cosa que ajustarse a las normas, y la cooperación con el PNV si este desea, como ellos, terminar con ETA, defender las libertades y tratar de superar la crisis económica. Lo mejor, sin duda, es que estén en la Oposición, el único modo -como se ha visto- de desquitarse de un líder iluminado que les ha llevado a la radicalidad y a la pérdida del poder.