Recuperar la ilusión por la política

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Cartagena es, posiblemente, la ciudad de España de más de 120.000 habitantes, con mayores índices de abstención en procesos electorales. Y  este dato no sólo se refiere a la baja participación en las elecciones municipales, donde se está en unos índices  de abstención del 45%, sino también  a las elecciones generales.

Si miramos los datos estadísticos de Ministerio del Interior, podemos ver como la participación en las elecciones generales, con algún  repunte intermedio, ha ido decreciendo en Cartagena paulatinamente.

Incluso en las últimas generales de 2004, en las que hubo una gran movilización, Cartagena quedó 7 puntos porcentuales por debajo de la media nacional y casi 8 de la media regional, siendo el municipio de más baja participación de toda la Región.

Los que tenemos ya algunos años y hemos vivido desde el principio de la democracia todos los procesos electorales en nuestra ciudad, sabemos que algunas de las causas de ese progresivo desencanto de la ciudadanía cartagenera, tienen sus orígenes en la actitud  mantenida por los partidos políticos en algunos momentos cruciales para Cartagena, como la crisis industrial del año 92. Actitudes que propiciaron un alejamiento de muchos ciudadanos de los partidos  y de la política,  y que hoy  continúa debido, también, a causas más recientes

Creo no equivocarme al afirmar que buena parte de ese grupo de ciudadanos se encuentra hoy entre la orfandad, por un lado, y el hartazgo ante la falta de perspectivas en el horizonte político, por otro.

Y esa crisis de confianza en la clase política  ha sido asimilada por los jóvenes a los que les  llega la edad de votar, con igual  o, incluso, con mayor distanciamiento e indiferencia. Que los jóvenes encuentren un mensaje  creíble, sin prejuicios y sin complejos, es imprescindible para que den el paso de acercarse a la política.

En Unión Progreso y Democracia (UPyD), el nuevo partido promovido, entre otros, por Rosa Diez y Fernando Savater, llegamos con la ambición de recuperar en la ciudadanía la ilusión por la política, por sacarla del desprestigio actual, por rescatar la idea original de la política como algo noble y leal, a la que los ciudadanos tienen el derecho de exigir el respeto por los programas que ellos votaron  y en la que poder confiar.

Quien se acerque a UPyD comprobará que nuestras ideas y propuestas se van a mantener, sea cual sea la responsabilidad que nos otorguen las urnas.

Si en UPyD decimos que somos un partido laico, no vamos a especular, llegado el momento, sobre la conveniencia, o no, de mantener o difuminar ese principio, fundamental para nosotros.

Si en UPyD creemos que la defensa del Estado y sus símbolos es lo que asegura la igualdad de derechos para todos los ciudadanos en cualquier lugar de España, no vamos a adecuar, modular o, incluso, anular ese mensaje, dependiendo de dónde hablemos. Nos oirán decir lo mismo en Cartagena, que en Lérida, Bilbao o La Coruña.

Hace unas semanas se produjo un debate en los medios de comunicación, a propósito de un articulo de César Molinas, sobre el sector de votantes al  que él calificaba como “izquierda volátil”, decisivo para dar ganador a uno u otro partido mayoritario, en función de que ese sector fuese a votar o se abstuviera, pero que cuando vota lo hace siempre para ejercer el rechazo hacia el PP y con desdén hacia  al PSOE, osea, siempre a la contra.

Nosotros no pretendemos que los ciudadanos se acerquen a UPyD para votar contra nada ni contra nadie, excepto contra ETA, sino que se acerquen para votar a favor de nuestras propuestas  y nuestras ideas.

Entre estas  ideas está la de reformar la actual Ley Electoral. Desde que hemos aparecido como partido político se han escuchado opiniones en el sentido de que la actual ley electoral  favorecería a UPyD por ser un partido minoritario, al igual que sucede con ERC, por ejemplo. Hay que precisar que la actual Ley  favorece a un partido minoritario si éste concentra el voto en unas pocas circunscripciones electorales ( 3 o 4 a lo sumo), mientras que le perjudica si el voto se reparte por todo el  Estado, como ocurriría con UPyD, al ser éste un partido de ámbito nacional . De modo que 400.000 votos concentrados en Barcelona, por ejemplo, pueden otorgar 5 o 6 diputados, mientras que 400.000 votos repartidos por toda España no otorgarían ninguno.

 La  adecuación entre porcentaje de voto obtenido y porcentaje de representación parlamentaria asignada, es una de las cuestiones que plantearemos en nuestro programa electoral como algo prioritario, ya que creemos que el voto ciudadano no debe tener más peso en unos lugares que en otros.  Algo que cualquier ciudadano puede entender, y con lo que cualquiera puede sentir, también, un poco más de ilusión al acercarse a votar. Una de las posibilidades pasa por proponer que en lugar de que la circunscripción electoral sea la provincia, haya una sola circunscripción electoral en todo el Estado, tal y como ocurre ahora para las elecciones al Parlamento Europeo.

Rafael Sánchez Díaz

Coordinador del Comité Local de UPyD en Cartagena.

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