Ejércitos y acción humanitaria

Tropas españolas en Afganistán

Rosa Díez registró la semana pasada en el Congreso una pregunta al Gobierno sobre la presunta utilización  del logotipo de la Cruz Roja por parte de la tropas españolas desplegadas en Afganistán. Dicho uso, afirmaba el escrito, ponía  en riesgo la neutralidad de la Cruz Roja y podia crear confusión entre acción militar y acción humanitaria.

El término”humanitario” se ha vinculado prácticamente a cualquier tipo de actividad, a menudo por razones de imagen. Entre sus múltiples usos ( y abusos) se aplica respecto a expresiones como ley humanitaria, derechos humanos, humanismo, democracia, justicia, pacifismo o, incluso, intervención militar. Esta última y genuina interpretación, parece haberse convertido en la piedra angular de muchos ejércitos.

Si la verdad es la primera víctima de una guerra o conflicto armado, el Derecho Internacional Humanitario es la segunda.Cuando después de los atentados del 11 de Septiembre, el gobierno de EE UU emprendió la tarea de construir la denominada “coalición del bien” ( como antagonista de la “coalición del mal”) contra el terrorismo internacional, inició un juego de propaganda, seguido por  otros gobiernos, que incluyó la ayuda humanitaria como parte de una estrategia que apoyara sus operaciones militares y políticas.

Aunque la primera “intervención militar humanitaria” se produjo en Mogadiscio ( Somalia) a finales de 1.992 ( y cuyo ambiente quedó magnificamente reflejado en la película de Ridley Scott “Black Hawk derribado”), el caso más escandaloso de instrumentalización política de la acción humanitaria lo encontramos en Afganistán. La coalición militar liderada por Estados Unidos llegó a lanzar raciones de comida desde los mismos aviones que bombardeaban territorio afgano durante los tres últimos meses de 2.001. Más recientemente, ha continuado con el lanzamiento de octavillas pidiendo a la población información sobre Al Qaeda o los talibanes, a cambio de recibir ayuda humanitaria. La conclusión es clara: la ayuda se pone al servicio de la consecución de objetivos políticos.

A quien utiliza este juego propagandístico, poco le importa que la propia población afgana haya pasado  de la consideración de “estar en peligro” a la de “ser peligrosa”, o que todo ello lleve aparejada la negación de la naturaleza de las ONGs de Acción Humanitaria.

En buena medida, en Occidente nos hemos tragado esta propaganda. En España, sin ir más lejos, una gran parte de la opinión pública cree que la práctica totalidad de las acciones de nuestra Fuerzas Armadas en el exterior estan vinculadas a este perfil humanitario. Y en concreto que las de Afganistán también desempeñan esa función. En la mayoría de los casos, Afgansitán incluido, con mejor o peor intención, las tropas españolas forman parte de una coalición internacional, que intervine en un  pais extranjero con grandes dosis de intencionalidad política. Todo esto, al margen de la legitimidad que puedan otorgar las Naciones Unidas a actuaciones de este tipo.

De esta forma, esta  confunsión, a la que se refería Rosa Díez en su pregunta, ha tenido unos efectos perversos, donde los grupos radicales han aprovechado la frustración de la población para organizar actividades de guerrilla y terrorismo en todo el pais, incluyendo entre sus objetivos a las ONGs humanitarias, a las que ya no consideran independientes  e imparciales.

La confusión entre actores militares y humanitarios resulta mortal. Valga como ejemplo el caso de Médicos Sin Fronteras. En este escenario y tras el asesinato en el verano de 2005 de cinco trabajadores, esta ONG decidió abandonar Afganistán, después de 25 años ininterrumpidos de actuaciones y proyectos, estando bajo regímenes políticos que van desde los muyaidín, pasando por la ocupación soviética de los 80 y terminando con los talibanes.

La acción humanitaria se define como un  gesto solidario  de sociedad civil a sociedad civil, donde los objetivos son las personas y no los Gobiernos. Los ejercitos no pueden hacer suyo este principio, porque lo incumplen de principio a fín.

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3 comments so far

  1. Pedro Nicolás Zaragoza on

    No había caído en la cuenta, ¡pero es verdad! Si llamamos “ayuda humanitaria” a la presencia de soldados con intenciones políticas, se corre el riesgo de que a la verdadera ayuda humanitaria (por ejemplo, Médicos Sin Fronteras) se la trate como a parte de un ejército y se la asesine. Buenísima reflexión, Rafa. ¡Muchas gracias!

  2. Alfonso Verdú Pérez on

    Alfonso Verdú Pérez
    http://www.alfonsoverdu.blogspot.com

    Querido Rafael,

    Ante todo felicitarte por el Blog en general y por este
    Post en particular. Lo ratifico 100%.

    Trabajo con MSF desde el año 2002. A parte de América Latina, he trabajado en Palestina, Darfur, República Centroafricana, Somalia (Mogadiscio) y ahora, Yemen. En todas estas misiones he estado una media de 8 meses.

    Aciertas totalmente al fijar el punto de origen y continuación de esta terrible confusión de conceptos: Mogadiscio 1992 (aunque ya hay menciones a la misma en una resolución de Naciones Unidas para la I Guerra del Golfo, 1991) y Afganistán 2001.

    Esta malinterpretación de los principios básicos del DIH ha costado muy caro a las ONGs globalmente y a nosotros, MSF, en particular. Desde el 2001, varios compañeros nuestros han muerto, de una u otra manera como consecuencia del cambio de percepción (especialmente, en la Neutralidad) que se produjo en Afganistán, cuando las ONG fueron señaladas como parte “indispensable” de la coalición del bien. Desde entonces, 4 compañeros nuestros fueron asesinados en Afganistán (2004), otra en RCA (2007) y 3 más recientemente, en Somalia (2008).

    Nadie es el dueño absoluto de la acción humanitaria. Las Convenciones de Ginebra señalan un rol muy concreto al ICRC, pero no le dan la exclusiva de su monopolio. Tampoco lo tenemos organizaciones como MSF, OXFAM o ACF. Ergo, incluso los ejércitos pueden permitirse atender a heridos. El problema es, pues, conceptual: calificar eso de Acción Humanitaria sería similar a decir que Exxon Mobile contribuye al desarrollo comunitario de los países donde trabaja…

    No, los ejércitos no pueden por un lado bombardear aldeas enteras con bombas de racimo y luego llegar con prótesis u hospitales de camapaña. Entre otras cosas, sucede como en Afganistán: al lanzar los paquetes de ayuda humanitaria, los EEUU forzaban a la población a desplazarse para recogerla… sobre campos de minas. Es sólo una anécdota, pero dice mucho de la incapacidad de este actor para proporcionar ayuda humanitaria independiente.

    Hay mil temas más a comentar; ¿cuánto tiempo se dedican las tropas a ello si los soldados no pasan más de 3-4 meses con las poblaciones?; ¿dónde queda el principio de proximidad que nosotros ganamos a sangre y fuego si la llegada de carros de combate y convoys armados el primer reflejo que generan en la población es su huída?; ¿cómo puede el brazo ejecutor de un Estado pretender una acción independiente y neutral si sólo obedece a intereses geopolíticos de su patrón?; si la acción humanitaria se implementa allá donde se necesita, en base al Principio de Humanidad, ¿por qué el Ejército Español no está en Somalia, RCA, RDC, Sri Lanka, Ethiopía… y tantos otros escenarios donde la población sufre tanto?…

    Una vez más, gracias por tu reflexión y te animo también a entrar en mi blog (www.alfonsoverdu.blogspot.com).

    Un fuerte abrazo,
    Alfonso

  3. rafaelsanchezdiaz on

    Gracias por tu comentario, Alfonso. Saludos y espero que te vaya bien en Yemen, lugar en el que ahora estás, tal y como veo en tu blog. Rafa Sánchez.


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