¡Socorro!

 

 

¡Socorro! , pide hoy Félix de Azúa en un articulo que publica EL PAIS, ante la ola de insultos y de amenazas veladas ( y directas) a la que se están viendo sometidos los firmantes del Manifiesto por la lengua común.

También un grito de  ¡socorro! lanza Luz Casal en una carta que hoy publica el mismo periódico, en la que afirma que la última semana  ha sido la peor de su vida,( detrás, claro está,  de la noticia de su enfermedad), por haber osado  firmar el mencionado Manifiesto. El grado de presión al que se ha visto sometida queda patente en el aire disculpatorio que sobrevuela en la carta, en la que tiene que hacer expresa su defensa del bilingüismo, viéndose “obligada” a justificar  su firma con el argumento de que”sigue” a gente como Gamoneda o Antonio López. La presión recibida parece que ha hecho mella en ella. Increible, pero cierto. ¡Socorro!….

Y por último “¡socorro!” parecen pedir también ( aunque en este caso en silencio, porque les va la vida en ello) las mujeres residentes en paises islámicos, que tienen negados sus derechos en cosas tan elementales como practicar deporte. Lo vemos en el artículo ” El pecado de ser mujer y deportista”, de EL PAIS.

Algunas mujeres musulmanas que residen en paises libres, como España, argumentan que si ellas usan prendas relacionadas con la ortodoxia islámica, lo hacen de forma voluntaria. ¿ Pueden decir lo mismo las que residen en Irán, o Arabia Saidí? Las que lo pueden hacer, deberían renunciar al uso del pañuelo u otras prendas relacionadas con el Islam, mientras en el mundo quedase una sóla mujer obligada a hacerlo porque lo ordenase un hombre en uso de las ” tradiciones y la religión” . Esta situación de la mujer musulmana, creo que es una de las mayores fuentes de desigualdad y humillación para ellas, en particular, y para las mujeres en general.

Cuestión merecedora, bajo mi punto de vista, de que los grupos feministas y defensores de los derechos de la mujer ( aquí en España, yo resido en España) organizasen algo así como las manifestaciones semanales de las madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, para recordar al mundo constantemente el atropello de los derechos de las mujeres que no pueden exigirlos. En lugar de eso, lo que hacen algunas es ponerse el pañuelo en la cabeza cuando protestan por los actos de Israel en Palestina. ¡Eso si que es compromiso en la defensa de los derechos de la mujer musulmana! ¡Socorro!.

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