Cosas de UPyD en 2.009 ( Del blog de Carlos Martínez Gorriarán)

Como Carlos lo escribe y explica muy bien, pongo en mi blog, en este 1 de Enero de 2.010, algunas cosas relevantes para UPyD en 2.009, que él  ha  puesto en el suyo.

Las encuestas y las “crisis internas”: los medios de comunicación nos han dedicado atención, cuando se han dignado, por dos fenómenos muy relacionados, a saber: las encuestas de intención de voto y lo que se empeñaron en llamar “crisis internas”. Las primeras las pagan los medios y en todos los casos dan una subida sostenida de la intención de voto a UPyD, que debe rozar ahora el 5% de media nacional, junto a una consolidación de la imagen pública de Rosa Díez: son cosas íntimamente conectadas. Si las encuestas se encargan y pagan, hay quien se pregunta si con las “crisis internas” no pasará lo mismo. Sin excluirlo, es evidente que un partido que ha nacido como el nuestro debe atravesar crisis de crecimiento inevitables y, sobre todo, saludables. ¿Qué hay de malo en librarse de personajes que son al organismo de un colectivo humano lo que las toxinas, la hipertensión y el colesterol a un cuerpo? ¿Cómo podía eludirlos un partido que nació con una política de puertas totalmente abiertas, basado en la confianza? ¿Qué hacen en un partido político aquellos para quienes la política no tiene ninguna importancia real, pues reservan toda a las intrigas y maledicencias? Pero ni los ciudadanos ni los afiliados han dado crédito a estas escandalosas fabricaciones, pues en todo momento el número de afiliaciones ha superado al de bajas, incluso bajo los peores pronósticos. Y a la luz de la evolución de las encuestas, más bien parece que mucha gente considera que los ataques de ciertos medios de comunicación representan más bien una prueba de integridad, independencia y coherencia. La prensa tradicional tiene un problema de credibilidad no menor que el de la clase política tradicional, y se lo han ganado a pulso.

Un Congreso estupendo: la mayor “crisis interna” consistió en el intento de impedir que celebráramos el I Congreso por la vía judicial. Entre los demandantes y quienes les apoyaban más directamente había afiliados de otros partidos, exafiliados y afiliados expedientados por todo tipo de razones nada santas. Los demandantes nos enviaron mensajes discretos asegurando que tenían  la cosa ganada porque la juez estaba de su parte y que, si no nos aveníamos a un acuerdo con… -¿lo adivinan?-, en cuyo caso sí retirarían la demanda, nos quedaríamos sin Congreso. La Camorra napolitana no es menos sutil. Pero muy al contrario, el auto del juzgado denegó y rechazó todas y cada una de las razones de la demanda, y acusó a los demandantes de incurrir en posible fraude de ley al abusar del amparo judicial para eludir sus responsabilidades disciplinarias en el seno de un partido democrático que tiene legítimas reglas internas, obligatorias para todos sus miembros. Ellos se fueron con el rabo entre las piernas o a urdir nuevas intrigas, y nosotros al Congreso. Salió estupendo, para ser la primera vez. Participó como delegado o voluntario de organización casi el 10% del partido. Se presentaron más de 3700 enmiendas a las ponencias, y se logró discutirlas y votarlas –las que fueron defendidas por alguien, obviamente- con orden y método. Se acabó la interinidad, que no la provisionalidad: hemos definido más nuestro proyecto político, incluyendo la reforma constitucional para adoptar una forma de Estado federal. Y hemos definido cómo funciona el gobierno interno del partido y las reglas que nos obligan. La democracia interna en un partido no es diferente a la democracia abstracta: no es otra cosa que el gobierno de las leyes, y no de las personas, una vez discutidas y aprobadas aquéllas por una mayoría suficiente.

¿Cabe hacer un Congreso mejor? Sin duda. Para empezar, en un sitio de precios menos abusivos y sin tantos anacronismos técnicos (¿es concebible que en 2009 un Palacio de Congresos no ofrezca una red wifi?) También es mejorable la participación en las votaciones al Consejo de Dirección, que anduvo por el 33%. Pero contra lo que creen los pesimistas, en Suiza, para poner un ejemplo de “democracia consultiva” muy admirada por sus partidarios, la media de participación en las consultas populares suele rondar el 30%. Y eso que llevan décadas de práctica constante. Como es mejorable, sin duda, la calidad de autotituladas “candidaturas alternativas”, de cuya alternativa política nunca se supo nada, excepto su mensaje nuclear: me pongo yo en tu lugar pero de cara a la galería tú trabajas para mí haciendo lo que yo te diga. Eso tiene un nombre muy feo.

Por lo demás, somos el único partido parlamentario español donde todos los afiliados pueden presentar su candidatura a cualquier órgano y ser votados por sus compañeros en condiciones de secreto e igualdad, sin filtro ni aval previo ninguno y sin reserva de cuota a grupos de ningún tipo, donde los delegados representan a la totalidad del partido sin mandato imperativo, de modo que puedan votar lo que consideren mejor tras el debate, y donde la dirección saliente tiene que ganarse el apoyo de la mayoría, en vez de fabricarlo a su medida. Eso también lo hemos demostrado.

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1 comment so far

  1. […] de alguien como Rafa, que ejerce de máximo responsable regional de un partido democrático, he visitado su blog y he descubierto que en él hace referencia a un artículo de Carlos Martínez Gorriaran, que la […]


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