“Costumbres” que vulneran derechos

Ayer participé, representando a UPyD, en un coloquio sobre la reforma de la Ley Electoral en la Facultad de  Derecho de Murcia. A la entrada al Hemiciclo, me encontré con una antigua alumna a la que dí clase en 2º de ESO y que ahora está cursando 1º de Derecho . Era, y lo debe seguir siendo, a la vista de  su trayectoria, una muy buena estudiante. Es española, porque nació aquí, pero sus padres son marroquíes. Cuando yo le daba clase, con 14 o 15 años, su vestimenta era bastante occidentalizada y no llevaba yihab. Ayer, para asombro mío, iba con la típica casaca de corte  musulmán, pantalón y con un pañuelo negro en la cabeza. Al menos, es un consuelo, esta chica ha podido acceder a unos  estudios universitarios, algo que no es nada común entre las jóvenes de origen marroquí. Aunque , lo confieso, se me cayó el alma a los pies cuando la ví con el yihab y medité sobre el proceso que le habría llevado a ponérselo: obligación y presión, no reconocidas, claro, de su entorno familiar o “convencimiento propio” de  esa manera de vestir y del uso del pañuelo como una “reivindicación” cultural, a cual de los dos posibles motivos más temible y preocupante.

Lo peor del caso es que este hecho que acabo de relatar no es, ni mucho menos, algo  excepcional.

Por distintas circunstancias profesionales, durante cuatro años, de 2001 a 2005, tuve que impartir clases de español a alumnos y alumnas inmigrantes  en las denominadas Aulas de Acogida, en las que se les enseñaba de forma intensiva el idioma para intentar una rápida y buena escolarización. Especialmente en los años 2.002 y 2.003 hubo una verdadera avalancha de alumnos inmigrantes debido a las políticas de reagrupamiento familiar, por las que muchos padres que llevaban años trabajando de forma regular en España pudieron traerse desde sus países de origen a sus mujeres e hijos. El colectivo  de alumnos más numeroso, con diferencia, era en esos momentos el de origen marroquí. De un total de 15 alumnos que tenía en clase, más de la mitad eran chicas marroquíes de entre 13 y 18 años. Ni una sóla de ellas llevaba el yihab o pañuelo en la cabeza, y todas tenían claro que no querían repetir los modelos de sumisión femenina del mundo musulmán, a pesar de la oposición  de sus padres a que se “occidentalizasen” . Todas vestían de forma idéntica a cualquier chica española de su edad. Y éste era un hecho común en la mayoría de los centros escolares, al menos los que yo conocía de Cartagena, que eran casi todos.

El pasado mes de mayo, en el IES donde trabajo ahora, asistí a la entrega de unos premios  a diferentes asociaciones que se habían significado por su trabajo con inmigrantes. Una de estas asociaciones realiza sus trabajo fundamentalmente con jóvenes marroquíes, un grupo de las cuales asistió al acto.  Para asombro mío , aunque echando un vistazo a lo que nos encontramos cada vez con más frecuencia en los espacios públicos ya podía hacerme una idea, todas las chicas – todas- llevaban pañuelo e iban de manga larga y pantalón largo con casaca a finales de mayo. Y las había desde muy pequeñas, 10 años, hasta de 16 o 17.

Algunos sectores, incluidos grupos feministas y de defensa de los derechos de la mujer españoles, consideran el pañuelo como un símbolo de identidad cultural  que hay que respetar. No sé si lo hacen por ” corrección política” o por algún otro motivo, pero creo que no denunciar que el pañuelo es un símblo de sumisión de la mujer hacia el varón, y que por tanto hay que denunciar con las misma firmeza con que se denuncian otras cuestiones, es un absoluto acto de hipocresía . También hay quien considera que éste es un tema que debe ser tratado con cautela, como si hubiese que hacer una excepción temporal para la aplicación de derechos.  Los derechos son  universales, para todos, y de aplicación inmediata; no vale relativizar la aplicación de los derechos a las mujeres inmigrantes musulmanas, aduciendo que hay que darles tiempo ” para que se integren” . En todo caso, si hay que dar algún tiempo, siempre se deberá hacer sin parar ni un momento de denunciar la injusticia.

La batalla por desarmar el machismo en la sociedad española contrasta con estos hábitos, arraigados en parte del colectivo musulmán,  consentidos  por la Administración y justificados por los mismos colectivos que denuncian discriminaciónes, de calado menor en muchos casos, hacia las mujeres españolas.

En este asunto, la normativa  de los centros escolares a los que asisten alumnas hasta la mayoría de edad, sí podría contribuir a un proceso de “normalización” de las alumnas musulmanas ( o de otras religiones, llegado el caso), al menos hasta los 18 años ( lo que no quiere decir que no se debiera seguir insistiendo en sus derechos a partir de los 18), estableciendo, tal y como se ha hecho en Francia, la prohibición de ostentar simbolos o vestimentas relacionadas con la práctica religiosa  de cualquier confesión, claro está.

La labor pedagógica de los poderes públicos  en la reivindicación y consecución  de los derechos es algo ineludible, y los centros escolares son el primer y más adecuado lugar para empezar a aplicarla. Cuando se habla de integración de la población inmigrante hay que ser ciudadoso para no confundir el respeto a las costumbres con “costumbres “que provocan ausencia de derechos, especialmente en las mujeres y singularmente en las mujeres musulmanas. Ahora que nos acercamos al 8 de marzo, Día Internacional de la mujer, no estaría mal que todos los colectivos que propugnan  justamente la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, pusiesen en la cabecera de sus manifiestos y manifestaciones la igualdad de derechos de la mujer musulmana, sin hipocresías ni falsos respetos culturales .

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7 comments so far

  1. encarnahr on

    Hola Rafa, me ha encantado el artículo, por lo que argumentas y por la forma de presentarlo, partiendo de la vivencia personal. Estoy de acuerdo en que la vestimenta religiosa (o cualquier símbolo religioso) debe prohibirse en la escuela pública y en cualquier edificio público. Además, en el caso de la mujer musulmana el velo es un símbolo de dominación masculina. Creo que la religión debe quedar en el ámbito privado, y no tiene cabida en una sociedad totalmente laica como la que pretendemos. Hasta qué punto se trata de una elección personal de la mujer (dudoso en niñas muy pequeñas) o de una práctica impuesta por el entorno familiar es difícil delimitarlo. Imagino que habrá de todo. Pero es este un debate de mucho calado: las comunidades musulmanas en Europa y su integración, los distintos tipos de políticas migratorias (más o menos asimilacionistas), etc. Pero partamos de unos principios básicos: lo público deber ser aconfesional. Un saludo.

  2. Anabel on

    Hola Rafa. A mi tambien me parece muy bueno el articulo. Discrepo con la valoracion/analisis de Encarna en una punto fundamental: No considero el velo un elemento que pueda simplificar a la categoria de simbolo religioso. Ni siquiera considero este tema un debate ligado fundamentalmente al laicismo o no de un estado. Segun entiendo que lo expresas, y en esto comparto tu opinion, es un debate de derechos y libertades humanas, en concreto, derechos y libertades de las mujeres…. Lo siento, no puedo ver igual este simbolo religioso, que el colgante con forma de cruz en el cuello. Un saludo. Anabel.

  3. encarnahr on

    Pues creo, Anabel, que el Estado laico está en el centro de este debate. Cuando Attaturk le “cortó” las barbas a los otomanos, se impuso la vestimenta occidental, el sombrero europeo, y se prohibió el velo en los edificios públicos, se estaba avanzando hacia un estado laico a través de la vestimenta. Hay que tener en cuenta que en el islam los símbolos religiosos están ante todo fundamentados en el aspecto físico y en la vestimenta. Estoy de acuerdo en que en el caso de la mujer se trata de una cuestión de derechos y libertades, pero eso no quita que concierna también al apartado del laicismo. Saludos.

  4. Juan Manuel on

    Enhorabuena, Rafa, por tu artículo. Yo también estoy en contacto con esta situación todos los días y es triste observar el sometimiento ideológico que representa un conjunto de elementos externos en la vestimenta.
    Estoy convencido de que en la escuela pública no debe estar presentes esos elementos que, además de su valor religioso, representan un símbolo de sometimiento y discriminación.
    El estado debe velar por que, al menos en su ámbito, no se faciliten esos modos de expresión y la única solución es que cumplamos la constitución, de una vez por todas, sobre la laicidad del estado, pero la de verdad.
    La costumbre no puede, en sí misma, ser un valor. No podemos confundir el respeto a las personas que vienen a vivir con nosotros con la perpetuación de la discriminación hacia la mujer y otros valores incompatibles con la libertad individual de las personas.

  5. bisont on

    En mi opinión, convertir en un problema lo que no lo es, constituye un acto de provocación innecesario.Me explico: por otra parte y al mismo tiempo observamos por las calles las indumentarias que se llevan ahora y de esa visión sólo puedo decir que cada uno viste como quiere, sea o no una expresión cultural, una moda, ganas de llamar la atención o simplemente gente que viste mal. No por ello nadie arremete contras estéticas góticas, punk, hippies y un largo etcétera. Lo bueno de ahora es que hay libertad.

    • rafaelsanchezdiaz on

      El artículo denuncia, precisamente, que la libertad no es el principal ingrediente con que cuentan las mujeres musulmanas para decidir cómo visten. Y las menores de edad, de una forma singular. No es convertir nada en problema, al contrario, es poner sobre la mesa una cuestión sobre la que hay mucha “tolerancia” cultural. E hipocresía.

  6. bisont on

    En mi opinion, se esta prejuzgando la capacidad de las mujeres musulmanas para decidir libremente si llevar o no un pañuelo en la cabeza. Otros llevan una pegatina con unas siglas y a nadie le parece mal, eres libre de hacerlo.Como es el caso de aquellos que pertenecen a un partido politico o a un sindicato y a veces han de supeditar sus opiniones personales a la ideologia de la Organizacion y no por ello presuponemos que carecen de libertad. Podriamos decir lo mismo en este caso, pueden llevar pañuelo como un ejercicio de asuncion de ciertas normas de su Organizacion y no por ello se puede decir que no lo hagan desde la libertad.(Pido perdon por no poner acentos, el teclado no me lo permite). Gracias y un saludo a tod@s.


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