Quince años del PP y de Valcárcel

Mañana, último domingo de mayo, se cumplirán quince años desde que el PP y  Ramón Luís Valcárcel accedieron al gobierno regional. Quince años  que, junto al que falta,  completarán los dieceiseis de cuatro legislaturas,  un tiempo más que suficiente para llevar a cabo un proyecto de gobierno. En realidad, en cuatro mandatos consecutivos se  podría haber efectuado un verdadero cambio en la Región, algo que, en mi opinión, no ha ocurrido.

La Verdad: UPyD ve la “era Valcárcel” como una “oportunidad perdida”.

Indudablemente, sería de necios no reconocer que  en ese periodo tan largo no se  han hecho cosas. Pero si hubiese que resumir el mandato de Valcárcel y del PP, creo que se podría hacer definiéndolo como una oportunidad perdida. El periodo de crecimiento económico más importante en la Región, casi una década completa, ha coincidido con el gobiero popular. Y en esos diez años se podrían haber hecho políticas que hubiesen permitido y propiciado un cambio en el modelo productivo . Lo que se hizo, en cambio,  fue  un ejercicio de autocomplacencia  y de autoeleogio sobre lo mucho que se crecía y lo bien que lo hacía el gobierno regional. Lo malo es que ese crecimiento, como todos sabemos, estaba apoyado, casi en exclusiva, en la construcción. Se   ha perdido la oportunidad de haber apostado para que  en la  región hubiese una industria más ligada al  desarrollo tecnológico, a  la investigación y a todo el sector de I+D+I;  para que el sector turístico hubiese sumado  la oferta  del patrimonio natural, artístico y arqueológico, de forma generalizada y no sólo de forma puntual,  a la ya tradicional de sol y playa.

En lo que el PP y Valcárcel  no han perdido el tiempo ha sido en instrumentalizar el tema del agua de forma electoralista y con la clara intención de hacer ver a la  ciudadanía las cosas de una forma que poco tenían que ver con la realidad. Porque la realidad ha consistido en  que el PP se ha comportado como si fuese un partido regionalista, en lugar  de ser coherente, tener una única postura y asumir su papel de partido nacional.

Y, aunque lo dejo para el final, también está claro que, para la propia higiene democrática institucional y de los partidos políticos. perseverarse como candidato más de dos legislaturas, o excepcionalmente tres, no es lo más aconsejable. Valcárcel lleva camino de cumplir su quinta legislatura como candidato.  Para los afiliados de un  partido político, el que los candidatos se fuesen sucediendo de una forma natural, debería ser un motivo de orgullo. Algo que en UPyD tenemos  asegurado porque  nos hemos dotado de unas normas que establecen la limitación de mandatos como un elemento fundamental en la regeneración democratica.

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1 comment so far

  1. Pedro on

    Absolutamente de acuerdo, Rafa: una oportunidad perdida. Es cierto que en tanto años algo se ha hecho, pero hay carencias escandalosas. El desarrollo en I+D+I, el turismo arqueológico y la educación pública (guarderías incluidas) son asignaturas que, por estar pendientes aún tras 15 años, podemos dar por suspensas.


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