No a esta reforma laboral

El principal problema que sufre el mercado de trabajo español es el de la dualidad, la fragmentación entre un empleo indefinido con buena  protección y un empleo temporal desprotegido. Esto ha hecho que más del 90% de los nuevos empleos sean temporales. En la época de expansión fue el tipo de empleo que se creó y en la de recesión el que se ha destruido. Las consecuencias son varias: se crea mucho empleo de mala calidad en las expansiones (la temporalidad llegó al 33%) que se destruye con facilidad en las recesiones, y los jóvenes quedan atrapados en la trampa de la temporalidad sin acceder nunca al empleo fijo. Esto afecta a su protección por desempleo, sus pensiones, sus perspectivas de futuro, la vivienda o  la natalidad.

Con la  reforma laboral que ha impulsado el Gobierno de Mariano Rajoy, este panorama no va a cambiar. A corto plazo incluso empeorará la situación, ya que  se facilita mucho el despido procedente de los trabajadores indefinidos.   Previsiblemente las empresas harán un uso abundante de esta posibilidad, no sólo por la recesión sino para sustituirlos por otros trabajadores menos costosos, probablemente temporales.

Tras la reforma, la indemnización por despido improcedente en el contrato indefinido se rebaja a 33 días por año trabajado. La indemnización por la extinción del contrato indefinido será de 20 días por año trabajado en caso de despido procedente por causas objetivas. Esto último será lo más habitual y constituye una de las medidas más negativas de la reforma que desde UPyD  rechazamos,  puesto  que deja al trabajador en una situación de gran incertidumbre y precariedad. Se permite el despido por causas económicas cuando  de  los resultados de la empresa se desprenda  una situación económica negativa, como la existencia o previsión de pérdidas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos o ventas durante tres trimestres consecutivos. Pocas empresas incumplen hoy este requisito, por lo que se puede convertir en una medida susceptible de  ser utilizada  arbitrariamente.

Los contratos temporales se mantienen casi intactos. Únicamente se limita su encadenamiento y  probablemente sigan siendo la forma generalizada de contratación. El Gobierno quiere “vender” un nuevo contrato indefinido  bonificado para PYMES y Autónomos  con menos de 50 trabajadores, que contará con un periodo de prueba de un año, con lo que, de hecho, se puede convertir en  otro formato más de  contrato temporal. Crear nuevas modalidades de contratación complica aún más el ya complejo panorama, algo criticado desde hace tiempo por los especialistas.

El contrato único indefinido con indemnización creciente, que defiende UPyD, habría sido una solución mejor. Proporcionaría un marco estable a la contratación y haría innecesarias las costosas bonificaciones.

Otros aspectos importantes se olvidan. Por ejemplo, la necesidad de mejorar la cobertura de los parados que agotan sus prestaciones o la necesidad de mejorar los servicios públicos de empleo y la formación que reciben los desempleados.

Esos son los motivos por los que UPyD rechaza la reforma laboral planteada por el Gobierno del PP. UPyD introducirá en la tramitación como proyecto de ley en el Congreso, enmiendas  de calado que permitirían obtener un marco laboral equilibrado.

Rafael Sánchez Díaz es Coordinador regional de UPyD

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